Emilio receives a call from his son Sebastián, who suggests getting together with a few friends to play dominoes at his house. Emilio agrees, unaware that what begins as a casual game will unravel into a series of secrets and confrontations that push him to a breaking point, forcing him to face his greatest fear.
Emilio recibe una llamada de su hijo Sebastián en la que le propone reunirse con unos amigos para jugar dominó en su casa. Emilio acepta, sin imaginar que el encuentro transformará el juego en un desenlace de secretos y confrontaciones que lo llevarán a un punto de quiebre, donde deberá enfrentarse a su mayor miedo.