XVIII EDICIÓN – 2026
Julio (21) is a young man experiencing the confusing transition from adolescence to adulthood: he owns a vehicle, studies, and at the same time works at a call center in the city center. Inspired by his coworkers, he climbs onto the call center’s rooftop and opens a colorful package: a vape with a screen. Just before taking his first puff, he watches his coworkers in the parking lot, all wearing hoodies, blowing smoke and laughing. Julio gathers his courage and tries his new acquisition. After several failed attempts and a lot of coughing, smoke suddenly bursts from Julio’s mouth. As he admires the sunset, he takes out his phone and calls César (22), an architecture student and his childhood friend, whom he hasn’t seen in many years. During the call, he suggests reviving a plan they had back in high school: smoking marijuana for the first time. Julio assures César that everything is ready for the plan to happen. César agrees. Locked inside the workplace restroom, Julio texts a number a coworker has just sent him. It’s a dealer. He asks to buy marijuana, but the messages do not go through. Night falls. Julio gets into a white minivan, tries the vape again but coughs, checks his phone, but the dealer still hasn’t replied. Julio grips the steering wheel and drives off. Traffic is heavy along Julio’s route. He crosses the bridge and little by little the congestion clears as he passes through the houses of Hainamosa. Parked in an empty lot, Julio waits leaning against a black Jeep. César approaches and Julio smiles, returning the greeting to César’s mother, who waves from afar. César and Julio hug. César is surprised by the car, and Julio confirms that it’s his. Once inside, seeing that there is still no response, Julio suggests going out to dinner first, and César agrees. Along the way, César learns the price of the marijuana and finds it expensive. He tells Julio he can talk to someone to buy it cheaper near his house, but Julio ignores him. They cross the bridge from Santo Domingo East to the National District, where the streets are emptier. César asks how much longer it will take, and Julio answers that they are almost there. Julio doesn’t know where to go and keeps driving the same streets. César grows tired and mentions his dealer again. Dizzy, Julio hears César’s complaints in the background. Time stretches, and as they drive down a dark street, headlights slowly illuminate a figure ahead as they get closer. It’s a dealer with a revolver tucked into his waistband, staring directly into Julio’s eyes. The illusion is interrupted by a call that appears on the car’s screen. Excited to see that it’s Julio’s father, César answers and greets him. Julio’s father tells him to come back early with the car because he has to leave early the next morning. César looks at Julio, perplexed, and begins to doubt the marijuana plan. Just as Julio is about to tell the truth, a message arrives and he shows it to César. They’re not far. Following the GPS instructions, without realizing it, they end up at a McDonald’s when the route ends. In the parking lot there is only a harmless-looking young man in his twenties, leaning against a small Jeep. He approaches the boys and they make the transaction. He doesn’t give them their change back, and instead of two joints, he hands them a small bag of unground marijuana. Julio and César look at each other, perplexed, unsure of what to do.
Julio (21) es un joven que está experimentando la confusa transición de la adolescencia a la adultez: tiene un vehículo propio, estudia y a la vez trabaja en un call center en el centro de la ciudad. Inspirado por sus compañeros de trabajo, sube al techo del call center y destapa un paquete colorido: un vape con pantalla. Justo antes de dar el primer jalón, observa a sus compañeros en el parqueo, todos con hoodies, lanzan humo mientras ríen. Julio se arma de valor y prueba su nueva adquisición. Después de varios intentos fallidos y mucha tos, el humo sale de la boca de Julio de golpe. Mientras admira la puesta de sol, toma su teléfono y llama a César (22), un joven estudiante de arquitectura, su amigo de la infancia, a quien no ve desde hace muchos años. En la llamada le propone retomar el plan que tenían en secundaria: fumar marihuana por primera vez. Julio le asegura a César que tiene todo listo para que el plan se dé. César acepta. Encerrado en el inodoro del trabajo, Julio escribe al número que un compañero le acaba de enviar. Es un dealer. Le pide comprar marihuana, pero los mensajes no le llegan a la persona. Cae la noche. Julio entra en una minivan blanca, prueba el vape de nuevo pero tose, revisa el celular pero todavía no le ha respondido el dealer. Julio agarra el volante y arranca. La calle está taponada de carros en la misma vía que Julio. Pasa el puente y poco a poco se descongestiona todo mientras cruza por las casas de Hainamosa. Parqueado en un solar vacío, Julio espera recostado de una Jeep negra. César se acerca y Julio sonríe, le devuelve el gesto a la madre de César, que lo saludó desde lejos. César y Julio se dan un abrazo. César se sorprende al ver el carro y Julio confirma que es suyo. Ya montados, al ver que todavía no tiene respuesta, Julio propone ir a cenar antes y César accede. En el transcurso, César se entera del precio de la marihuana y la encuentra cara. Le deja saber a Julio que puede hablar con alguien para comprar más barata cerca de su casa, pero Julio lo ignora. Cruzan el puente de Santo Domingo Este hacia el Distrito Nacional, las calles están más vacías. César pregunta cuánto falta y Julio responde que ya están llegando. Julio no sabe dónde ir y maneja por las mismas calles. César se está cansando y vuelve a mencionar a su dealer. Con vértigo, Julio escucha en segundo plano las quejas de César. El tiempo se dilata y mientras avanzan por la calle oscura, van iluminando a alguien a medida que se acercan. Es un dealer con un revólver en la cintura, que mira a Julio directamente a los ojos. La ilusión se interrumpe por una llamada que aparece en la pantalla del carro. Emocionado al ver que es el padre de Julio, César toma la llamada y lo saluda. El padre le avisa a Julio que regrese temprano con el carro porque debe salir a primera hora de la mañana. César lo mira perplejo y pone en duda el plan de la marihuana. A punto de decir la verdad, el mensaje llega y Julio se lo enseña. No están lejos. Siguen las órdenes del GPS y, sin darse cuenta, terminan en un McDonald’s cuando finaliza el trayecto. En el parqueo solo hay un joven veinteañero de apariencia inofensiva, recostado en su Jeep pequeño. Se acerca a los muchachos y hacen la transacción. No les devuelve el dinero y, en vez de dos porros, les da una bolsita con marihuana sin moler. Julio y César se miran perplejos, sin saber qué hacer.
Calle Capitán Eugenio de Marchena
#26, La Esperilla